martes 28 de abril de 2009

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Ya iba siendo hora que este nuevo blog se estrenara. Como ya conté en "desde la otra punta", he decidido escribir a partir de ahora en un nuevo blog y dejar aquel para viajes y aventuras venideras, que espero no sean pocas.

En este me limitaré a contar el día a día en Valencia, no tan apasionante, pero a fin de cuentas importante.

Desde que llegué lo cierto es que no he hecho mucho. Decidí sacrificar mis fallas por una visita casi obligatoria al país del spaghetti. Digo casi obligatoria porque no tenía otro momento para ir, no porque no tuviera ganas.

La visita fue muy divertida e interesante. El primer fin de semana fuimos a ver a San, una excéntrica compañera de clase que está en Bolonia. Bolonia es una ciudad bonita y universitaria, lo que nos permitió hacer visitas culturales y salir con San por la noche. Pese a que estuvimos sólo un día y medio lo pasamos genial la verdad.

Luego nos quedamos toda la semana en Macerata, o "Matarratas" como yo la llamo, donde no hay nada que hacer y me morí un poquillo del aburrimiento, pero el viernes pusimos rumbo a la ciudad eterna.

Era mi segunda visita a Roma, y como la primera no me decepcionó. Más o menos fue volver a ver lo mismo, pero creo que nadie podría cansarse de ver esos edificios enormes, las ruinas milenarias, o el Tíber cruzando por en medio de una ciudad tan impresionante.

Lo malo de Roma es que fue el fin de mi visita y me tocó volverme. A la vuelta lo que me esperaba era la rutina que ya tanto detesto de Valencia. Estudia, ve a clase... Lo cierto es que para cambiar un poco la dinámica cada vez me dejo engañar más por la gente de Scouts. Aunque no tengo muchas ganas ni la motivación del verano pasado, no me viene mal echar una mano de vez en cuando, y a ellos tampoco que se la echen.

Así es como me convencieron para ir al campamento de Pascua. Realmente es un campamento de 3 días y 2 noches, por lo que no da tiempo a casi nada. Hicimos un par de actividades el sábado y el domingo a caminar hasta el lunes. No era una ruta muy dura, pero si era interesante. Cruzaba un parque eólico en el que te percatabas de lo enormes que son esos molinos... aunque también te hacía pensar en su productividad, precio... a mi al menos sí, pero entiendo que soy un poco friki con esas cosas. El lugar del campamento era Aras de Alpuente, un pueblito de camino a Ademuz con muchas sendas y caminatas. Muy apto para "caminantes de domingo".

Poco más de momento. Estudiando y a la espera de noticias de todo el mundo. Espero que la gripe porcina no baje de México y pronto se controle por allá porque no me quiero imaginar lo que podría hacer en alguna comunidad de las que visitábamos con el PPD. Ya iré leyendo en el Quetzalteco.com, aunque cualquiera se fia...

Por fin se estrena esto. Esperemos que sea una vía de contacto.

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